La ortiga en la cocina ya la usaban nuestros antepasados para múltiples aplicaciones.
El nacimiento de ortigas es una señal de suelo muy fértil.
La ortiga tiene muchos beneficios a grandes niveles.
Se utilizaba antiguamente para evitar sentir el dolor de los reumas y para fortalecer el
sistema inmunológico.
Sus pelos urticantes contienen una sustancia llamada serotonina. La falta de
serotonina está asociada a enfermedades como la esquizofrenia, autismo, la
depresión, el estrés, insomnio y migrañas.
Tiene numerosos nutrientes, proteínas, vitaminas C y K, minerales como el hierro,
calcio, magnesio, potasio, fósforo.
Contra diabetes, colesterol, ayuda al aparato digestivo, respiratorio, intestinal,
hepático, para enfermedades como la gota, artritis, alzhéimer, afecciones de la piel,
anemias, acné, alergias, dolor de la menopausia.
Para el dolor premenstrual, utilizar en infusión y en lavados vaginales.
INFUSIÓN: cuando el agua esté hirviendo, agregar las hojas y raíces de la ortiga, dejar
reposar 10 minutos, colar y listo. No tomar más de una taza por día. Utilizar unos 20
gr de ortigas por litro de agua.
La ortiga en la cocina es un descubrimiento. Se consumen las hojas frescas, crudas o cocinadas, en tortilla, en revuelto, al
vapor, en cremas, sopas, pestos, mojos…Si se consume cruda, machacarla siempre
para eliminar los pelos urticantes.
Las hojas se cosechan frescas entre febrero y julio.
NO RECOMENDADO: lactancia, embarazadas, diabetes.






